Eucaristía de acción de gracias en el aniversario de la muerte de Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón.

Eucaristía de acción de gracias en el aniversario de la muerte de Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón.

Los militantes de la HOAC, Hermandad Obrera de Acción Católica, de la diócesis de Jaén ante la celebración el pasado sábado de la eucaristía de acción de gracias en los aniversarios de las muertes de Guillermo Rovirosa (27-2-64) y Tomás Malagón (27-2-84) en la Parroquia de San Juan Bosco presidida por el consiliario, Pepe González,y concelebrada por el párroco, Juan Carlos Macías, queremos, AHORA MÁS QUE NUNCA

AGRADECER a Dios Padre su amor con nosotros los trabajadores y trabajadoras, y sobre todo por enviarnos a Rovirosa, este “entusiasta” apóstol de sus hermanos obreros que fundó en 1946 la HOAC por mandato de la jerarquía de la Iglesia, para la evangelización del mundo obrero, movimiento apostólico cuyo 75 aniversario estamos celebrando durante este año 2021. La vida de Guillermo Rovirosa ha sido para la Iglesia un verdadero “milagro”, hasta poder decir que en Rovirosa Dios ha visitado al mundo obrero. Agradecer,también, uno de los grandes sacerdotes de la iglesia en el siglo pasado, Tomás Malagón, consiliario y “alma mater” de la HOAC junto a Rovirosa.

COMUNICAR que Rovirosa tras su conversión, amó y confió verdaderamente en los trabajadores, en quienes veía presente a Jesús Obrero. Fue la voz de la Iglesia y de los empobrecidos del mundo obrero. Estaba convencido de forma inquebrantable de que en Cristo estaba la salvación del mundo obrero. Trató de imitar al Hijo de Dios hasta el punto de dirigirse a Él como el «divino Obrero de Nazaret”. Por medio de Rovirosa resonó con voz obrera, en su mismo lenguaje, como dirigido a ellos, el eterno evangelio de Jesús, que tantas veces se le había secuestrado. En Malagón destaca el amor a la Iglesia, pero no una imagen, sino una Iglesia real, la única que existe; esa que es, a la vez, santa y pecadora.Nos enseñó a amar a la Iglesia con su testimonio personal, hecho de sinceridad, lealtad, disponibilidad y ternura; y, también, en muchos momentos, de dolor y sufrimiento ante la incomprensión y la marginación que venía del seno de la misma Iglesia.

COMPARTIR nuestra acción de gracias por ser miembros de esta comunidad eclesial que durante estos 75 años ha animado el encuentro entre la Iglesia y el mundo del trabajo. Damos gracias a la vida, al compromiso y a la entrega de muchas personas que nos precedieron. Damos gracias por haber descubierto a Jesús y su proyecto de vida fraterna en medio de la realidad del mundo del trabajo. Gracias a la Iglesia por enviarnos a ese mundo sufriente para provocar una esperanza activa. Somos agradecidos, respondiendo con nuestras vidas y nos comprometemos más que nunca a poner la dignidad de las personas y las necesidades de los empobrecidos en el centro de nuestras vidas y a colaborar para que el conjunto de la Iglesia, por fidelidad a Jesucristo, crezcamos en ese servicio a los empobrecidos y en la defensa de la dignidad del trabajo. Damos gracias por estas dos vidas de santidad y lucha permanente por la justicia y la solidaridad, desde un amor sin condiciones a Cristo, la Iglesia y los pobres. Deseo de santidad que ha fructificado en la apertura del proceso de canonización de Guillermo Rovirosa y que nos lleva al compromiso de seguir siendo voz de la Iglesia en el mundo del trabajo.

Hermandad Obrera de Acción Católica -HOAC.