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28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

La falta de seguridad y salud en el trabajo: pandemia eterna

Sobrecogidos comenzábamos el año 2021 con las informaciones sobre tres muertes de trabajadores en accidente laboral. Una sucesión de noticias recogidas en los primeros días del esperado 2021 en nuestra provincia; una nefasta cadencia que semana a semana, mes a mes, año a año, va dejando la siniestralidad laboral.

En 2020, 708 muertes en accidente de trabajo en España (casi 2 diarias), 111 en Andalucía y 11 en Jaén. Y la pregunta es: ¿cómo puede ser que en la provincia donde más subió el paro suban tanto las muertes por accidente laboral? Esto viene a demostrar la desconsideración más brutal hacia la prevención en el trabajo.  Más de 13 trabajadores muertos a la semana en nuestro país, no parecen representar un problema si esta «pandemia» de la siniestralidad laboral no se contagia, sobre todo a los que detentan el poder económico.

Esta realidad, a pesar de ser tan trágica, ya que son vidas humanas que se truncan, es sólo la punta del iceberg de la falta de seguridad y salud en el trabajo. A los accidentes laborales tenemos que sumarle el de las enfermedades profesionales. Y en Jaén tenemos un ejemplo sangrante: el de los trabajadores de la fábrica de uranio de Andújar (FUA). Durante 23 años estuvo la fábrica en funcionamiento. De 126 trabajadores que estaban trabajando en ella, a día de hoy, solo viven 12 de ellos y todos enfermos, debido al tiempo que estuvieron expuestos a radiaciones del uranio, produciéndoles enfermedades oncológicas.

Ese drama, que es ya de por sí pandémico en nuestro mercado de trabajo, se ha visto agravado con la Covid-19. ¿Cuántas personas trabajadoras se han contagiado por no tener la protección necesaria? ¿Cuántas de ellas han muerto o han quedado con secuelas? ¿Cuántos hombres y mujeres del trabajo tienen problemas psicosociales por la crisis sanitaria y social que se ha provocado? ERTE, ERE, desempleo, precarización de los puestos de trabajo…

Desde nuestra mirada de fe, las causas de tanto dolor e injusticia tienen que ver con el afán de beneficio por encima de la seguridad de las personas; la ausencia de unas políticas económicas y laborales que prioricen el trabajo y a la persona que lo realiza; la falta de una cultura de la prevención; la ausencia de medidas eficaces que obliguen a las personas y empresas a que el trabajo sea seguro y, como esta crisis sanitaria y social ha puesto de manifiesto, al debilitamiento de lo público frente a una estrategia de externalización de servicios que nos ha mermado capacidad para afrontar esta emergencia social.

En esta fecha  tan significativa, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, desde el Secretariado de la Pastoral del Trabajo y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), como Iglesia presente en el Mundo Obrero y del trabajo, hacemos nuestra la idea de salud laboral, que aportan la OIT y la OMS cuando la definen como “conjunto de actividades que buscan mantener el máximo estado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores, promoviendo la adaptación del trabajo a la persona y de la persona a su trabajo”. Urgimos a nuestras instituciones y gestores a poner en valor este planteamiento, al desarrollo de la prevención y a cuidar todos los factores que puedan llegar a poner en peligro la vida, la salud o la seguridad de las personas en sus respectivos trabajos.

Nos solidarizamos con sindicatos, asociaciones y otros colectivos que con sus prácticas y reivindicaciones están luchando por condiciones y ambientes de trabajo adecuados, donde se pueda desarrollar un trabajo digno y seguro.

Nos comprometemos a ser solidarios y cercanos al dolor de las familias, para cambiar la mentalidad existente ante el problema, para reclamar las medidas necesarias y la implicación institucional oportuna que dignifique el valor supremo de la persona y su trabajo.

Estamos con el Papa Francisco cuando afirma en su exhortación La alegría del Evangelio: “Estoy lejos de proponer un populismo irresponsable, pero la economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos”. Y cuando afirma con rotundidad: «Es atentado a la vida la muerte en el trabajo porque no se respeten las mínimas condiciones de seguridad.» «…cada uno está llamado a un compromiso efectivo de solidaridad y de apoyo ante quien es víctima de accidentes en el trabajo…”

EL TRABAJO ES PARA LA VIDA

¡QUE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS MUERTOS

EN EL CAMPO DE HONOR DEL TRABAJO DESCANSEN EN PAZ!

Jaén, 28 de abril de 2021

Hermandad Obrera de Acción Católica. HOAC Jaén

Secretariado Episcopal de Pastoral Obrera